domingo, 6 de noviembre de 2011

Golpe al corazón de las FARC




La estrategia de Juan Manuel Santos arrincona a la guerrilla. Se calcula que la organización solo cuenta con 6.000 miembros, frente a los 18.000 que tuvo en los noventa.

Maite Rico Madrid 5 NOV 2011

Alfonso Cano, en una imagen tomada en el año 2000. / Scott Dalton (AP)

“Le estamos respirando en la nuca”. Con esta gráfica expresión, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, explicaba hace unos meses que el Ejército tenía cada vez más acorralado a Alfonso Cano, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). No era un farol. Esta pasada madrugada, Cano y varios de sus hombres han caído en un enfrentamiento en el departamento del Cauca. El golpe más contundente al corazón del grupo armado que ha ensangrentado el país durante casi medio siglo.

La Operación Odiseo, que ha acabado con el líder máximo de las FARC, comenzó en la mañana del viernes, con un bombardeo a una base guerrillera en las inexpugnables montañas selváticas del occidente andino. Cuando las tropas terrestres llegaron al campamento, encontraron unas gafas, una billetera y unos viejos periódicos… Cano había escapado del ataque, pero andaba cerca. Horas después era abatido, junto a varios de sus hombres, en un choque armado.

A Cano, de 63 años, le pisaban los talones desde que, en mayo de 2008, sucedió en el mando de las FARC a Manuel Marulanda, Tirofijo. El octogenario fundador de la guerrilla había muerto de un infarto en su campamento. Del nuevo líder se dijo que era “intelectual y dialogante”, y hubo quienes aventuraron una inminente apertura de la vía negociadora.

Es cierto que Guillermo León Sáenz, que era su verdadero nombre, tenía formación académica (había estudiado Antropología en Bogotá) y organizaba cursillos de marxismo leninismo. Su procedencia urbana y clasemediera lo distanciaban de los viejos dirigentes guerrilleros, campesinos y agraristas. Pero su ortodoxia ideológica y su disciplina marcial parecían desmentir su “talante dialogante”. A principios de 2008, por ejemplo, ordenó el asesinato de 40 de sus hombres por faltas menores de disciplina.

De sus dotes negociadoras tampoco ha quedado mayor constancia: Cano ignoró los llamamientos tanto del expresidente Álvaro Uribe como de su sucesor (y ex ministro de Defensa) Juan Manuel Santos, que tras asumir el cargo, hace un año, envió mensajes muy directos al jefe de las FARC. Es más, en los últimos meses, la guerrilla, si bien muy debilitada, había intensificado los ataques contra civiles y fuerzas de seguridad.

El cadáver del máximo dirigente de las FARC, Alfonso Cano / Leonardo Muñoz (EFE)

Con la muerte de Alfonso Cano, Santos se apunta un éxito decisivo en la estrategia de puño de hierro con guante de seda que puso en marcha con Uribe. Por un lado, presión militar constante. Por otro, mano tendida para los guerrilleros que dejen las armas. La combinación ha sido letal para las FARC. Miles de hombres se han desmovilizado para acogerse a los programas de reinserción (se calcula que la guerrilla no cuenta hoy con más de 6.000 miembros, de los 18.000 que llegó a tener en los años noventa). Además, en los últimos años, la ofensiva militar ha arrinconado a las FARC en las áreas más inhóspitas y ha quebrado su sistema de comunicaciones.

Desde 2007, y fruto del trabajo de los servicios de inteligencia colombianos —sin duda, los mejores de América Latina—, los cabecillas del grupo armado han ido cayendo uno a uno, muertos o detenidos: desde Raúl Reyes al Mono Jojoy, desde Martín Sombra al Negro Acacio.

Sin coordinación y sin liderazgos claros, el futuro de la organización se complica todavía más. Los dos nombres que suenan con más fuerza como reemplazo de Cano (Luciano Marín, alias Iván Márquez, y Rodrigo Londoño, alias Timochenko) viven desde hace años en la vecina Venezuela. Sobre el terreno, la línea de mando y control está cada vez más desarticulada.

Algunos analistas creen que este golpe puede forzar a las FARC a aceptar la rendición y a negociar el desarme. Santos, incluso, impulsa un controvertido proyecto de reforma temporal de la Constitución para crear unos mecanismos de “justicia transicional” que faciliten el abandono de las armas. Pero pocos echan las campanas al vuelo. Desde hace años, las FARC, que engrosan las listas internacionales de organizaciones terroristas, han dejado de ser “la guerrilla más antigua del continente” para convertirse en uno de los nuevos carteles del narcotráfico.

Golpe a las FARC

El Ejército colombiano abate a Alfonso Cano, líder de las FARC

Con su caída, la cúpula de la guerrilla más antigua de Latinoamérica queda descabezada.- El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pide a la guerrilla: "desmovilícense".

Armando Neira Bogotá 5 NOV 2011 - 08:15 CET81

Alfonso Cano, líder de las FARC abatido por el Ejército de Colombia / LUIS ACOSTA (AFP)

Alfonso Cano, líder máximo de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el grupo guerrillero más antiguo de Latinoamérica, fue abatido por el Ejército colombiano el viernes por la tarde. Con su baja, la cúpula de la organización insurrecta queda descabezada: Pedro Antonio Marín, alias Tirofijo o Manuel Marulanda, falleció de muerte natural en la profundidad de la selva, y Jorge Briceño, Mono Jojoy, también fue abatido en un bombardeo a su guarida.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha pedido a las FARC: "desmovilícense"; de lo contrario, como hemos comprobado, terminarán o en una cárcel o en la tumba", al anunciar que la muerte de Alfonso Cano es el golpe más contundente a esta guerrilla en su historia.

Con la muerte de Cano las FARC sufren un severo golpe militar y pierden a su pilar ideológico. En la larga historia de esta organización marxista -casi medio siglo- solo tres hombres han logrado imponer con su pensamiento un liderazgo de hierro: Jacobo Arenas, Tirofijo y Alfonso Cano. Ahora no está ninguno de ellos y los analistas militares consideran que las FARC se asoman a un horizonte de quiebra.

Cano fue ultimado en la zona rural de Suárez, en el sureño departamento del Cauca. Las primeras informaciones dicen que fue gravemente herido en un bombardeo en el que también cayó su compañera sentimental. Esta acción se habría producido por la tarde. Cano fue recogido por varios miembros de su escolta e inició una fuga que finalmente se frustró.

Con la muerte de Cano las FARC sufren un severo golpe militar y pierden a su pilar ideológico

“Las tropas del Ejército iniciaron su búsqueda y después de varias horas lo alcanzaron, hubo un fuerte cruce de disparos y le dieron muerte”, le dijo a EL PAÍS una fuente del Ministerio de Defensa. Sin embargo, el Gobierno anunció que dará más detalles próximamente. Los combates seguían y era probable que se capturase o fulminase a otros integrantes de esta guerrilla, que en la actualidad tiene unos 10.000 guerrilleros.

“Uno no puede decir que sea el fin del fin porque en un grupo tan grande pueden quedar reductos que insistan en la vía militar. Sin embargo, sus posibilidades de maniobra ahora son mínimas. La única salida es seguir el ejemplo de ETA y renunciar a las armas”, dijo el ex presidente Andrés Pastrana, quien conoció de cerca a Cano cuando gobierno y guerrilla realizaron los fracasados diálogos de paz del Caguán, una década atrás.

El nombre real de Cano era Guillermo León Sáenz Vargas. Nació en un hogar de clase media en Bogotá en 1948. Le encantaba jugar al fútbol en las calles de la ciudad, actividad que alternaba con sus actividades políticas.

Cuando era joven entró a estudiar antropología y derecho en la Universidad Nacional, la más reputada del país y donde por aquel entonces se respiraban los aires frescos de la revolución cubana. Entonces entró a Juventudes Comunistas (JUCO), el espacio de formación de los nuevos cuadros del Partido Comunista. Aquí se fue integrando en las corrientes izquierdistas de la lucha armada.

En Bogotá fue detenido por repartir propaganda clandestina invitado a la insurrección. Tras seis meses de cárcel decidió enrolarse en las FARC y abandonó sus estudios, a punto de terminar. En la organización armada fue nombrado jefe de la comisión de Finanzas del Estado Mayor Central de la Organización. Era el año 1978.

En una guerrilla altamente formada por campesinos iletrados, él se destacó por su oratoria y coherencia en su discurso. Jacobo Arenas y Tirofijo lo invitaron a su mesa y le cedieron el honor de representarlos en las actividades más sensibles para las FARC, como los diálogos de paz.

Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986), las conversaciones de 1991 en Caracas, y Tlaxcala (México) en 1992, su figura se destacó. Sin embargo, como las negociaciones fracasaron se ganó la fama de débil dentro de un grupo que privilegiaba sin duda al más hábil disparando, secuestrando o lanzando bombas.

Sin embargo, tras la muerte de Arenas, Tirofijo lo siguió arropando como su alumno predilecto, incluso por encima de Jojoy, que había hecho grandes méritos militares, al punto de tener al país en jaque. En 1999 las FARC tenían presencia en los 32 departamentos de Colombia y en todos los foros internacionales la sentencia apocalíptica de que Colombia era un país inviable se escuchaba cada vez con más frecuencia.

El presidente Pastrana apostó por los diálogos en el Caguán (1999-2002), donde Cano volvió a emerger como el líder de las FARC. Por entonces se permitió la licencia de anunciar frente a las cámaras de televisión el lanzamiento del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, cuya dirección asumió en el 2001, una opción política clandestina de izquierda para intentar abordar el poder en caso de que las conversaciones fracasaran, como en efecto ocurrió.

Al morir Tirofjio se preveía una disputa interna con Jojoy, pero este advirtió a sus seguidores de que el jefe era Cano. En septiembre de 2010, Jojoy, cabecilla de la infraestructura militar y de tráfico de drogas de la guerrilla, fue muerto en un bombardeo y Cano prosiguió su lucha, que terminó este viernes. El futuro de las FARC, ahora sí, es incierto. El Gobierno, satisfecho, anunció ayer que el país respira desde ahora un aire más tranquilo.

Estos son los posibles reemplazantes de Alfonso Cano, máximo líder de las FARC

Timochenko (Rodrigo Londoño) y Iván Márquez (Luciano Marín), los posibles sucesores de Alfonso Cano.

Tras la muerte del máximo cabecilla de las FARC, Alfonso Cano, en manos de las Fuerzas Armadas de Colombia, ello crea una situación de zozobra dentro del guerrilla armada, y a la vez una situación de no saber quién será el que tome su lugar.

Es así que en esta vertiente, donde no se sabe si se pueda estar del todo claro la decisión que tomen, existen dos opciones para suceder a Cano. Estos son Iván Márquez (Luciano Marín), amigo cercano de Cano y Timochenko (Rodrigo Londoño).

Ambos personajes gozan de respeto dentro de la organización, lo cual se adhiere los varios años que llevan como miembros.

Con sus más de treinta años en las FARC, Luciano Marín (56), alias “Iván Márquez”, se vuelve, quizás, en el que más opciones tiene de ocupar el cargo de Cano, pues es quien ha mantenido una afinidad ideológica con él.

En 1977 Márquez se vinculó a las Juventudes Comunistas (JUCO). Allí hizo parte de las redes de apoyo de las FARC. Ya durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), fue parte del grupo que negoció la paz en la zona de distensión. Pero fue en vano, ya que los diálogos se partieron sin llegar a un acuerdo.

Con Álvaro Uribe en el poder (2002-2010), "Márquez" fue quien lideró las negociaciones con el gobierno en el famoso “acuerdo humanitario”, que consistía en que las FARC despejaran los municipios de Florida y Pradera para llevar a cabo la liberación de políticos, militar y policías.

Pero otra vez se frustraron ante la negativa del gobierno colombiano a darle concesiones a las FARC, así que Uribe nombró al presidente venezolano, Hugo Chávez, para que sea mediador de la liberación de rehenes. "Iván Márquez" se reunió con Chávez en Caracas, donde también se encontraba la senadora colombiana Piedad Córdoba, pero ante una amigable y efusiva foto, el gobierno truncó toda negociación.

El estratega “Timochenko”

Rodrigo Londoño (52), alias “Timochenko”, se formó en Europa en el bloque de países comunistas en plena Guerra Fría (1945- 1989); ello le permitió desarrollar un perfil guerrillero como Jorge Briceño Suárez o "Mono Jojoy".

Al igual que “Márquez”, “Timochenko” goza de un respeto, al igual que los años que lo perfilan como posible sucesor de Cano. “Timochenko” es considerado como el estratega, el articulador, el cerebro militar, así como el que dispone de realizar purgas internas. Es quien vela por que se cumplan los estatutos, el reglamento del régimen disciplinario y las normas internas de Comando.

Una de las características más próximas de “Timochenko”, es que ha sabido ascender rápido en las FARC luego de terminar la carrera de medicina.

Otra cualidad que lo favorece en el grupo es que mantiene una red de contactos en países como Brasil y Venezuela.

Tomado de:
http://internacional.elpais.com/internacional/2011/11/05/actualidad/1320462005_921751.html.

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