sábado, 18 de septiembre de 2010

Impacto socioeconómico de la industria del cacao de Tingo María en el Huallaga.

Escribe Felipe A. Páucar Mariluz

La agroindustria del cacao que inicio su funcionamiento el 15 de setiembre de 1985 tuvo un fuerte impacto en la economía de la región centro oriente. Foto Leyenda del Huallaga.

La industria del cacao de la cooperativa agraria industrial Naranjillo inaugurada en 1985, en el periodo de 25 años ha procesado decenas de miles de toneladas de granos de cacao, ha producido decenas de miles de kilos de manteca, licor y cocoa por un importe superior a los 50 millones de dólares, es decir, 15 veces el costo de inversión, aunque esta cantidad pudo multiplicarse por dos o tres veces si es que se hubiera producido chocolates desde 1988 tal como fue el objetivo original.

Hoy otros esfuerzos siguen el camino del desarrollo con la agroexprotación y eso esta bien. Hay un consorcio empresarial integrado por las cooperativas Tocache, Acopagro y Oro Verde para instalar una planta procesadora del cacao. Yanajanca consiguió financiamiento del Fondo Italo Peruano para la instalación de una pequeña planta procesadora del cacao. En Nuevo Horizonte–Tocache opera una productora de chocolate y en Tahuantinsuyo-San Alejandro una productora de chocolate casero. En Tarapoto hay una pequeña productora de chocolates y un proyecto para chocolate gourmet. Un notable avance agroindustrial del grano aromático que tiene su origen en la inauguración de la industria del cacao Naranjillo.

En 1985 existían 6 mil hectáreas de cacao con tecnología y calidad deficientes en los departamentos de Huanuco, San Martín y Ucayali, hoy se estima en 25 mil has en producción. La productividad y calidad mejoraron aunque no en los niveles esperados, ello es un indicativo irrefutable que no fue una equivocación el apostar y luchar sin pausa por este cultivo y su industrialización como una alternativa socioeconómica para el campesinado. Hay cacaoteros y cafetaleros que son pujantes empresarios con solvencia económica aceptable. Se avanzó bastante a partir de esta experiencia exitosa que significó la industria del cacao Naranjillo pero aún hay mucho camino por recorrer.

La industria del cacao Naranjillo, se ha convertido en el símbolo de la actividad agroexportadora en Huanuco, San Martín y Ucayali y en una experiencia innovadora para el mundo, sin embargo, los gobiernos nacional, regional y local no le prestaron atención ni apoyo significativo. En 1983 fue declarada “Patrimonio de Tingo María” por el ex alcalde Tito Jaime mediante una resolución de alcaldía.

A continuación un breve recuento de la historia de esta experiencia hasta hoy única en el Perú, con el compromiso de publicar pronto la historia completa en homenaje al sacrificado esfuerzo de miles de productores de cacao y café:

Ceremonia inaugural de la industria del cacao donde estuvieron presentes decenas de representantes de instituciones y organismos nacionales e internacionales, que asumieron el compromiso de apoyar a los productores de café y cacao, muchos tienen una deuda pendiente. Foto Leyenda del Huallaga.

Domingo 15 de setiembre de 1985, decenas de miles de personas del campo y la ciudad expresan su júbilo ante el triunfo de 5 mil agricultores productores de cacao y café de las regiones Huanuco, San Martín y Ucayali. Fecha en que se hizo realidad el anhelado sueño de industrializar el cacao.

Ese día fue la inauguración y puesta en funcionamiento de la moderna industria del cacao de la Cooperativa Agraria Naranjillo Lda 149 con una capacidad de procesamiento de 3 millones de kilos al año. La apoteósica ceremonia marcó un hito en la historia del Alto Huallaga en lo que respecta a la modernización del agro y en la búsqueda de un futuro con economía sostenible.

Con el develamiento de la placa recordatoria por el embajador de las Naciones Unidas, Luis Ramírez Boetner, se dio la partida para el proceso agroexportador de Tingo María, después de 5 años de dura jornada con lucha incansable contra la burocracia del Estado, la marginación al campesino, la voracidad de los grandes empresarios chocolateros, la espada de Damocles de la violencia y la inquina de mentes dominadas por el odio.

“El sueño de los locos” como se calificó al proyecto para industrializar el cacao en la región centro oriente del Perú, se hizo realidad gracias a una experiencia única en el Perú, lograr la inversión concertada de los productores de café y cacao que aportaron 850 mil dólares, del ex Banco Agrario del Perú con prestamos por un millón 350 mil dólares y de las Naciones Unidas con una donación de un millón 300 mil dólares. Fueron tres millones 500 mil dólares el total de lo invertido en la planta procesadora de cacao instalada en Afilador.

Si bien la industrialización del cacao fue acordada en 1974, el proyecto de prefactibilidad estuvo mal elaborado y por eso se desechó en 1980. En 1981 con la contratación de especialistas se elabora el Estudio de factibilidad para la industria del cacao, que fue presentado a financieras nacionales y extranjeras que no la aprobaron argumentando que la cooperativa era una empresa pequeña que no contaba con las garantías patrimoniales, ni suficiente capital de trabajo y el movimiento comercial era pequeño, para solicitar un financiamiento tan alto.

Fue entonces que asumimos como estrategia la gestión política tomando como base el problema de la coca y el narcotráfico en vertiginoso ascenso, proyectamos el plan agroindustrial como una alternativa a la economía de la coca y el narcotráfico y como tal tocamos las puertas de USAID que integra la estrategia antidrogas norteamericana para que apoyara financieramente, pero después de un año de gestiones nos negaron manifestando que no contaban con fondos para la actividad solicitada.

La agencia norteamericana se equivocó con la cooperativa al proponerle que se hiciera cargo de la erradicación de los cultivos de coca de sus asociados y que por ese concepto le pagaría unos miles de dólares para invertirlos en la industria. El absurdo planteamiento fue rechazado con energía en una reunión donde se les consideró como un organismo contrario a los intereses de los productores de café y cacao.

En Palacio de gobierno con el extinto ex presidente Fernando Belaunde Terry, en gran parte, la industria del cacao se debe a su don de visionario y estadista. Leyenda del Huallaga.

Entonces, las gestiones se centraron en el gobierno nacional con entrevistas con el ex presidente Fernando Belaunde en 2 oportunidades en palacio de gobierno y una en la ciudad de Huanuco cuando la visitó por su aniversario y donde se le mostró la maqueta del complejo industrial e hicimos entrega de los 5 tomos del estudio de factibilidad que lo entusiasmaron.

También sostuvimos numerosas entrevistas con los ministros de agricultura, industria y turismo, economía y el Banco Central de Reserva para lograr la exoneración de impuestos a la importación de la maquinaria que ascendía a 650 mil dólares y además con entidades financieras como Cofide, Banco Industrial, Banco de Crédito, Banco Agrario, Banco de Vivienda, Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

Fue el Banco Agrario del Perú que gracias a la decisión política del gobierno de Acción Popular que nos concedió 2 préstamos. Con el financiamiento se garantizó la compra de la maquinaria principal y la construcción del edificio, pero faltaba financiar los equipos secundarios, la asistencia técnica para el montaje, las pruebas de funcionamiento y el capital de trabajo.

Para la última fase del proyecto, en carrera contra el tiempo, las gestiones se centraron en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial ONUDI que tenía un programa próximo a ejecutar en Quillabamba-Cuzco por varios millones de dólares con fondos de UNFDAC, después de arduas gestiones con apoyo de la prensa internacional (la BBC de Londres que llegó hasta la cooperativa), prensa nacional (Panamericana y América tv), regional y local logramos que nos concedieran la donación de un millón 300 mil dólares con lo que la planta agroindustrial quedaría concluida. Solo entonces sentimos alivio por que la culminación de la industria del cacao estaba garantizada.

En 1986 las Naciones Unidas culminó el proceso iniciado en julio de 1985 para la aprobación de otro financiamiento a la cooperativa Naranjillo por 6 millones de dólares para el desarrollo del cultivo de cacao con el fin de incrementar la producción del grano que abasteciera a la industria y se garantizara el funcionamiento en los tres turnos.

La primera fase de este proyecto fue la compra de 4 millones de semillas mejoradas de cacao del Brasil que fueron entregadas a cientos de agricultores de las provincias de Leoncio Prado, Tocache, Mariscal Cáceres y Padre Abad, en este proceso colaboré como ex presidente (entregué el cargo el 11 de noviembre de 1985). Recuerdo que parecía que hacíamos el papel de tontos ofreciendo semillas de cacao en medio de un mar de coca y el mercado persa de la droga.

El proyecto de los 6 millones de dólares por discusiones y enfrentamientos entre directivos de la cooperativa y funcionarios de naciones unidas, se perdió y tuvo un desarrollo independiente con lo que los objetivos planteados a favor de los cooperativistas no se cumplieron.

Lo significativo de todo este proceso es que realizamos las gestiones y obtuvimos los logros cuando en el Alto Huallaga se acentuaban la subversión armada, el narcotráfico, la lucha contra las drogas y la lucha contrasubversiva; con amenazas y terror permanente. Aspectos negativos que superamos con diplomacia, responsabilidad, independencia y firmeza al aplicar mecanismos de control, disciplina y transparencia en la gestión que permitieron concretar importantes avances para el progreso de la cooperativa y sus socios.

Estos logros fueron valorados por funcionarios y directivos de las entidades que trabajaban o apoyaban a la cooperativa. Por eso, en esta oportunidad, el agradecimiento a los miles agricultores socios que también reconocen esa gestión como “la mejor época de la cooperativa Naranjillo”.

Ahora que intentamos escribir la historia sobre el cómo se hizo posible la monumental obra de la industria del cacao, llegamos a la conclusión que solo Dios con su infinito poder fue quien ¡lo hizo posible!

La llegada de 40 toneladas de maquinaria y equipo concitó la atención de los habitantes de la ciudad de Tingo María y marcó una fase importante en el desarrollo del proyecto agroindustrial. Foto Leyenda del Huallaga.

En conclusión, el esfuerzo de dirigentes, funcionarios y 5 mil productores de café y cacao en el periodo 1980–1985 sirvieron principalmente para que: la actividad agroindustrial en el Huallaga se consolidara, el cultivo del cacao se ubique en el primer lugar en el agro y que programas alternativos a la coca se centraran en estos cultivos para mostrar sus ‘éxitos’.

La industria del cacao también evitó que la cooperativa Naranjillo colapsara como sucedió con otras cooperativas con mayor poder económico en las décadas del 80 y 90, agobiadas por la crisis de los precios de las materias primas y por políticas antiagrarias y anticooperativistas de los gobiernos de Alan García y Alberto Fujimori. Es decir, la industria fue y es el sostén de la cooperativa Agraria Industrial Naranjillo como generadora de una fuerte y sostenida economía dado la bonanza de los precios en el mercado internacional.

Hoy, 25 años después podemos decir con satisfacción que el esfuerzo y sacrificio desplegados, así como el peligro, las amenazas y cobardes campañas difamatorias afrontadas, tuvieron su recompensa al poder afirmar: “Industria del cacao Naranjillo, una esperanza hecha realidad”.

Pero no todo es bienestar, lamentablemente por desidia e ingratitud de muchos dirigentes y funcionarios que pasaron por la cooperativa Naranjillo desde 1986, no se ha reconocido el esfuerzo de los socios al no devolverles el capital invertido o entregarles nuevos certificados valorados a cambio de los bonos que los acrediten como accionistas de la planta agroindustrial del cacao y reciban cada año sus utilidades.

El 15 de septiembre la industria del cacao cumple 25 años, sus bodas de plata, pero los socios aportantes son los grandes ausentes, olvidados por la aparente mezquindad dirigencial o de los intereses contrarios a los del asociado y de la propia empresa cooperativa.

“Aquella mañana del domingo 15 de setiembre, un día antes del aniversario XX de la Cooperativa Agraria Naranjillo, gestora del proyecto de la fábrica de industrialización del cacao, los cimientos de Tingo María se remecieron con un terremoto no telúrico sino emocional, para regocijarse por el parto feliz de una criatura agroindustrial que nacía al calor de más de 5 mil familias campesinas y nativas que habían mecido su cuna con “sangre, sudor y lágrimas…

… En su momento Felipe Páucar Mariluz el gran gestor, expresó la bienvenida y gratitud por la presencia de sus compañeros de lucha y de los ilustres invitados y autoridades locales, provinciales, departamentales, nacionales e internacionales a los que en brillante alocución pidió no olvidar a los campesinos, no dar la espalda a la historia ni al progreso, apoyar a la cooperativa Naranjillo cuando vuelvan a sus escritorios y bufetes para que lo ofrecido tenga el curso positivo de los hechos.”. Escribió Ángel Sandoval Espinoza, gerente del Banco de las Cooperativas –Bancoop, en la revista el Campesino, como testigo presencial del triunfo.

“Es para mi una profunda satisfacción tener que dirigirles la palabra en representación del presidente Alan García en esta tarde histórica del cooperativismo nacional, por lo cual van a servir de ejemplo para todos los campesinos del Perú…están ustedes contribuyendo plenamente al desarrollo económico y social del país.” José Vera Rodríguez, representante del presidente Alan García.

“Es realmente con profunda emoción que asisto y participo en la inauguración de esta planta procesadora de cacao. Lo hago no solo como representante de las NN.UU en el Perú, sino a nombre del señor Guissepe D’genaro director del UNFDAC que gracias a la financiación de esta organización que es parte de las naciones unidas y la cooperación técnica de ONUDI hemos podido colaborar con la terminación de esta planta.” Luis Ramírez Boetner embajador de las Naciones Unidas en el Perú.

“Hermanos socios cooperativistas, nuestros sueños son una realidad tan grande, una realidad histórica, por que todos nosotros pensábamos en esto y es el futuro de nuestros hijos” Maurelia Sánchez de Rivera ejemplo de apoyo a la industria del cacao.

Testimonios que grafican la importancia nacional e internacional de la industria del cacao y el reconocimiento al esfuerzo y sacrificio de miles de productores socios, así como al apoyo de la prensa nacional, regional y local en un proyecto que demostró ser todo un acierto por su impacto en la economía lícita de las regiones Huanuco, San Martín y Ucayali.

La mujer campesina y los jóvenes fueron puntal decisivo para el fortalecimiento del cooperativismo regional vía la industrialización. En la foto señora Lusdina Esperanza Ruiz de 92 años colona de Tingo María y una de las primeras socias de la cooperativa Naranjillo, con su hija Glayden Ángeles Ruiz y su nieto Yonel Chávez Ángeles. Foto Leyenda del Huallaga.

Falta que se haga justicia con los socios que aportaron en efectivo a través de sus productos de café y cacao, alguien tienen que devolverles de alguna manera lo invertido, no es posible que se haga de esta confianza y apoyo a la industrialización una versión del ‘perro muerto’ por que sería una enorme injusticia para los agricultores y sus familias que apostaron por el desarrollo. Algunos socios urgidos de dinero recibieron migajas por que se afirma que la inflación y devaluación de la moneda redujo el valor de sus aportes y eso es una verdad a medias por que el dinero fue invertido en la industria y no estuvo depositado en ningún banco.

Como ex presidente de la cooperativa Naranjillo y propulsor de la industria del cacao puedo decir que la tarea que nos impusimos en 1979 esta cumplida, ahora debemos seguir invirtiendo y apoyando a los miles de agricultores que se dedican a este y otros cultivos. Tengamos presente siempre que los productores de café y cacao son los visionarios y pioneros de la agroindustria en el Huallaga.

En las bodas de plata de la industria del cacao de la cooperativa Naranjillo, es urgente reconocer a los miles de campesinos que apostaron por la industrialización y saludar su entereza, hacer justicia y actuar con equidad.

El 15 de setiembre de 1985 hicimos un brindis por el triunfo, el 15 de setiembre de 2010 hagamos un brindis por el compromiso de continuar trabajando por el desarrollo sin claudicaciones. Y como ayer, formulemos juntos un “LLAMADO A LA PAZ PARA PROGRESAR”.

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