sábado, 26 de diciembre de 2015

Cómo puedes dejar las excusas y empezar con buen pie el 2016




Se cuenta que un día Leonardo da Vinci se retrasó por buen tiempo en la entrega de una de sus obras que tuvo que huir de un cliente muy enojado. Y a pesar de este episodio, Leonardo seguía violando los plazos. Era un gran procrastinador.

La procrastinación es una palabra que suena bien y que impone respeto, pero a la vez es muy torpe porque sustituye muchos sinónimos tales como aplazar, postergar, diferir, hacer tiempo, demorarse, etc.

Y como la palabra proviene del latín procrastinare (pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), ahora los procrastinadores, adeucen que : “hoy no, sino mañana”.

Ya lo pensaré mañana

Y si bien es cierto que la procrastinación provoca los retrasos, sin embargo, no es así en absoluto, pues algunos procrastinadores se las arreglan para hacer el trabajo oportunamente pero lo hacen a costa del tiempo y un desequilibrio total en su flujo de trabajo.
Lo que pasa es que el tiempo para llevar a cabo cualquier tarea incluye también un tiempo de ”aceleración“ al que le dedican demasiado tiempo: hacen cualquier cosa menos la que tienen que hacer o, al contrario, no hacen absolutamente nada.

Así, que se tiene como resultado que un procrastinador promedio experimenta:
. La sensación de desperdiciar el tiempo, no importa cuánto se estaba posponiendo el trabajo.
. La sensación de opresión por la tarea incumplida.
. La sensación de que se le debe algo a alguien y el consiguiente sentimiento de culpa.
Sin embargo, puede ser que la inclinación natural a aplazar las tareas no moleste en absoluto al procrastinador.

Dividir y conquistar

Muchas veces la primera impresión del próximo asunto serio que se tiene que realizar es la desesperación (“nunca podré hacerlo”). Probablemente, se puede llamarlo el miedo al fracaso, pero hasta las personas seguras de sí mismas muchas veces experimentan esta sensación.

Pero el problema es otro: la tarea propuesta (especialmente una nueva) parece ser una roca enorme y no se sabe cómo acercarte a ella. ¿Qué hacer? Como decía Julio César, divide y conquista.
Así que anota cuáles son las tareas primordiales para vencer el problema a que se enfrentas. ¿Puedes dividirlas en unas tareas todavía más pequeñas hasta que cada punto sea muy específico e indivisible?
Y, ¿cuándo hay riesgo en convertirse en un procrastinador? Cuando uno está dispuesto a trabajar en una tarea “desde el amanecer hasta el cierre”. Es decir, uno no es capaz de medir bien el tiempo que se tardaría en completar la tarea.

Uno cree que se debe aprovechar el lapso de tiempo que se tiene para llevar a cabo el trabajo: una semana, entonces que sea una semana; tres horas, que sean tres horas. La verdad es que esta estrategia es bastante infantil: alguien te dicta el tiempo exacto que debes dedicarle a una tarea. 

Parece un examen escolar, ¿verdad?

La claves es no dejar que otras personas controlen tu tiempo. Hay que dividir una tarea grande en varias pequeñas y pensar cuánto tiempo se podría tardarse en realizar cada una de ellas. Después de esto, hacar una lista de otras cosas (útiles y agradables) que a uno le gustaría hacer próximamente.
El milagro de la fecha límite
Por último, algunos procrastinadores tienen ese deseo casi consciente de aplazar el trabajo hasta su fecha límite: creen que en las condiciones de los plazos muy ajustados trabajan de manera más productiva.
Realmente existen las personas con este tipo de productividad. Pero su cantidad es mucho menor de lo que nos gustaría pensar. Para los demás la fecha límite significa muchos nervios, litros de café, haciendo el trabajo en general sin entrar en detalles y luego uno o dos días para ”recuperar las fuerzas” después de presentar el trabajo.

¿Qué hacer entonces? Bueno, proponerse algún plazo intermedio. Por ejemplo, para terminar un proyecto y empezar otro. Pero no hay que engañarse: este método no ayudará a evitar por completo la agonía del acercamiento del plazo final, pero al menos se podrá apaciguarla, y también reducir el tiempo de la procrastinación.

Vía: genial.guru.com

Foto:exame.abril.com.br

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