domingo, 28 de septiembre de 2008

Abuso infantil, a pasos de gigante

El 85% de los exámenes en el país para probar delitos sexuales se realiza a niños.

Durante el tiempo del examen estuvo silenciosa. La pequeña de 2 años, desde el sillón, miraba a la enfermera que le iba quitando con cuidado la blusa y el pantalón corto con los que ingresó a un hospital en Cali.

La niña, hija única y quien vive con su mamá y el novio de ella en lo alto de El Mortiñal, en la ladera, seguía callada mientras el médico daba los primeros trazos de su historia clínica. La madre, en un rincón del consultorio, repetía que no entendía qué había pasado.

Volvió el silencio. Y luego, las miradas de repudio del médico y de las enfermeras se fijaron en el dictamen clínico que indicaba señales de una enfermedad de transmisión sexual.

La evaluación física continuó, al tiempo que un equipo de trabajadores sociales y psicólogos del centro asistencial hablaban con la progenitora de la menor y le repetían que debía llevar el caso sin más demoras a la Unidad de Reacción Inmediata, URI, en Siloé o en Aguablanca. Son los sitios que por ahora están recibiendo las denuncias, por causa del paro judicial.

“No puedo denunciar a mi novio porque él me da la plata para la comida y para los servicios”, gritaba la mujer.

Después de mucho titubeo, la joven madre finalmente accedió a la insistencia del personal médico para informar a las autoridades.

Se presume que la pareja de la señora sería la responsable. Mientras tanto, en el hospital reportaban el caso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. Esta entidad recibe a diario por lo menos diez denuncias de abusos sexuales, maltratos psicológicos, físicos, daños por descuido o por negligencia, todos a menores de edad.

En el 2007, el Icbf contabilizó en Cali 3.796 denuncias, entre abusos, maltratos y casos de negligencia. En el departamento el número fue de 6.224. Pero la cantidad puede ser mayor porque la ciudad mantiene el temor a quitarse la mordaza.

“Mi tío me decía que me callara. Que no le contara a mi mamá porque me iba mal”. Son las palabras de una niña de 9 años que fue remitida a un hospital en el sur de la ciudad por una apendicitis. La niña hizo esa confesión durante una actividad con otros pequeños hospitalizados. “Mi tío me había regalado una chocolatina y me veía comérmela. Después empezó a acariciarme la cabeza, la cara y siguió con mi pecho...”.

El ejercicio tuvo que ser interrumpido y la menor fue sacada del recinto para iniciar de inmediato la evaluación clínica y para buscar si había señales recientes de abuso.

“A mí me dijo que si decía algo mataba a mi perrito. Es un amigo de la casa”, es el testimonio de un niño de 4 años, con una enfermedad venérea.

Por eso llegó al Hospital Universitario del Valle, HUV, donde cada mes en el área de hospitalización son atendidos entre seis y ocho infantes, con problemas físicos y psicológicos. Para los médicos, estos niños serían víctimas de presuntos abusos sexuales.

En pediatría de urgencias del HUV informaron que hay casos en los que las mamás se tranquilizan cuando el examen indica que el himen de sus niñas está intacto. “Sorprende que esas madres nos digan: ‘menos mal que no pasó nada’. ¡Pero sí pasó! Hay un daño, así no haya desgarro”, comenta la trabajadora social Eliana Morales.

El médico pediatra Javier Criales, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría y Puericultura regional Valle, también se enfrenta a esta realidad. De hecho, comentó el caso de un niño de 4 años, el cual es investigado porque habría habido abuso sexual, causándole daños físicos.

Criales también tiene evidencias de los desgarros de genitales en algunas niñas e infecciones anales por transmisión sexual en niños entre 8 y 9 años que ha atendido en el HUV. Allí se mantienen en constante alerta a cualquier señal o indicio de abuso.

Las alarmas están encendidas en Colombia. Hace cuatro días se conoció el caso de una niña de 11 años, de Guajira que dio a luz por cesárea. Su hijo sería el resultado de una de las tantas violaciones a las que era sometida desde que tenía 9 años, cuando vivió en Venezuela. Las autoridades investigan si el hermano de su padrastro es el responsable, un drama similar al de miles de niñas en el país que han sido madres a temprana edad.

Sigue la lista. Esta semana un niño de 5 años fue asesinado en Medellín, en un ataque dirigido contra Olga Marina Vergara, activista de la Ruta Pacífica. Además, Clara Lozano informó que su bebé de 11 meses fue robado de su casa en Chía, Cundinamarca.

El tema está pues sobre el tapete y lo recalca la convocatoria de la concejal de Bogotá Gilma Jiménez para sumar adeptos al referendo nacional, que va tras la cadena perpetua para violadores y homicidas de menores. “Es un referendo en memoria de María José, de 15 meses; Angie, de 18 meses; Camilo, de 2 años; Sayde y Andrés, cada uno de 3 años; Mariana, de 4; Valentina, de 6; y de cientos de niños y niñas más que han sido asesinados en episodios de violencia sexual y maltrato”, dice Jiménez. “Y es un homenaje a las víctimas de violación y explotación sexual, maltrato severo y secuestro”.

Al respecto, el médico Criales señala que “la Sociedad Colombiana de Pediatría está anuente a cualquier propuesta legislativa que busque frenar el flagelo del abuso infantil en el país, pero también hace un llamado de atención acerca de que no se trata simplemente de legislar para quienes infringen la ley, sino de trabajar arduamente en la prevención del problema que, probablemente, tiene como génesis serias deficiencias en la formación de la familia, en la estructura afectiva hacia los hijos y en los modelos de crianza, que en estos momentos no son los más apropiados”.

Crecen denuncias por violaciones a las pequeñas víctimas

Según Marta Espinosa, responsable del Observatorio de Violencia Familiar de Cali, el año pasado las agresiones sexuales de toda la ciudad se concentraron, sobre todo, en menores entre los 10 y los 14 años. Las niñas son las más afectadas.

“Después de los 14 años, la violencia sexual sobre los hombres prácticamente desaparece, lo que podría indicar que, o no se produce o que su denuncia se dificulta por obstáculos de tipo social y cultural”, dice Espinosa.

La profesional dice que “el agresor sexual genera un ‘síndrome de acomodación’ con la persona agredida, que contiene cuatro etapas: seducción (para generar confianza), inducción (para acercarse físicamente al niño), interacción sexual abusiva (hace parecer como natural el contacto sexual) y secreto (amenaza con el abandono y el daño si revela el abuso)”.

Esa intención de mantener el secreto podría explicar que el año pasado el Icbf en Cali recibió apenas 158 denuncias de abuso sexual, algunas anónimas y por teléfono.

El Instituto Nacional de Medicina Legal indica en Forensis, publicación de estadísticas de la misma entidad, que en Colombia durante el 2007 se efectuaron 15.353 dictámenes sexológicos a menores. En otras palabras, el 85% de todos los exámenes practicados correspondieron a menores de edad. Estos dictámenes se utilizan para probar delitos sexuales en procesos judiciales y para protección de niños.

Medicina Legal coincide con el Observatorio de Violencia Familiar. Las niñas entre 10 y 14 años siguen siendo el principal blanco de los violadores. En el 2007 este grupo representó un 35% del total de pruebas sexológicas practicadas por presunto delito sexual en Colombia.

“¿Creo que tengo dolor de estómago?”

Es un problema con la comida. Eso pensaba la familia de una niña de 12 años que llegó a una clínica, también en el sur caleño. A sus familiares les dijo que tenía cólicos y daños estomacales.

Sin embargo, la noticia le cayó a la familia como un ‘baldado de agua fría’ cuando el médico aclaró que no era un daño de estómago, sino un embarazo que ya iba por su cuarto mes.

El personal de la clínica se sorprendió más porque la menor vive en un hogar de estrato 5, en el cual sus padres, al parecer, no percibieron los cambios porque la joven ocultaba su condición con ropas holgadas. Los médicos le preguntaron por su período menstrual y ella respondió que nunca se había interrumpido.

“Doctor, tratemos de que esto no se sepa. Por eso no es bueno denunciarlo porque eso generaría una discusión entre dos familias”, decían los más allegados. En este caso, un pariente cercano habría cometido el abuso.

En el caso de los varoncitos, el grupo más lesionado en el país tiene entre 5 y 9 años. El año pasado el 41,3% de todos los dictámenes de Medicina Legal correspondieron a ese conglomerado.

Ante este panorama, el Observatorio de Violencia Familiar de Cali empezó desde este semestre el proyecto de implementar un sistema de control y monitoreo de sólo violencia sexual.

Como la que ya vivió aquella niña desde sus dos primeros años de vida, un abuso presuntamente cometido por el novio de su madre y que la ha dejado más silenciosa. El Icbf estudia el caso y ha recomendado apartarla de ese ‘gigante’ que le arrebató sus risas y la inocencia.

Otros datos

• El Icbf recibió, en el 2007, 1.153 denuncias de maltrato físico a menores y 204 más fueron del tipo psicológico.

• La Secretaría de Salud Municipal informó que Cali es la segunda ciudad en el país con más reportes de explotación infantil, después de Cartagena.

• Padres biológicos y padrastros se vuelven agresores de maltrato y de abusos en igual proporción.

Ataques entre miles

• En junio de 2004, en Soacha, Cundinamarca una mujer quedó en poder de la justicia por apuñalar a sus tres hijos, con edades que oscilaban entre los 4 y los 12 años. Otros dos pequeños no se encontraban en el sitio porque estaban estudiando. Según la investigación, la mujer tenía problemas conyugales con el padre del hijo menor.

• El 22 de julio del 2005, en el Valle un hombre al que le había sido entregada la custodia de su hija de 11 años fue detenido por haber sido sindicado de abuso sexual contra su pequeña. La niña adquirió una enfermedad de transmisión sexual.

• El 28 de septiembre de 2006 una mujer fue detenida en Cali por asesinar a golpes a una niña de 4 meses que cuidaba. Fue señalada de intentar atacar a la hermana de la bebé.

• Hace dos semanas falleció una niña de 2 años y medio en San Pedro de los Milagros, en Antioquia, por causa de una violación. El hecho provocó el rechazo de una multitud que intentó linchar al presunto agresor.

85% de los abusadores sexuales son familiares o conocidos de los niños.
90% de las personas que maltratan física o psicológicamente a los niños son familiares.
87% de los maltratos se cometen en las ciudades y el 7% en las zonas rurales.

En sus propias palabras

“Acompañen el referendo para que haya cadena hasta perpetua para el abuso y violación de menores, para el homicidio doloso de menores, y para el reclutamiento”. Mario Iguarán, fiscal general.

Dato clave

Según datos del Instituto de Medicina Legal, en el 2007 se realizaron 640 exámenes sexológicos más que en el 2006. Al comparar la tasa de 1997 con la de 2007, se registró un incremento del 65,9%. El aumento podría ser por más denuncias.

Este año, en Cali, también generó repulsión el estado de una pequeña de la urbanización Potrero Grande que fue asistida en el HUV por múltiples hematomas en todo el cuerpo, heridas en la cabeza, rostro, dorso y extremidades, además de quemaduras.

Tomado de:
http://www.elpais.com.co/historico/sep282008/NAL/nal2.html

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