jueves, 13 de agosto de 2009

Bases militares de EEUU en Colombia, controversia y vericuetos del convenio

POR GERARDO REYES Y JUAN O. TAMAYO

El jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia dijo el miércoles que este fin de semana pudieran culminar las negociaciones para aumentar la presencia militar de Estados Unidos en este país sudamericano, un acuerdo vagamente explicado y que ha provocado una tormenta de protestas en la región.

El presidente venezolano Hugo Chávez ha advertido que "están soplando vientos de guerra''. El presidente boliviano Evo Morales ha exhortado a los latinoamericanos a "rescatar'' a Colombia de las garras del imperialismo estadounidense. La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, calificó la decisión de "beligerante''. Y Fidel Castro afirmó que "bloquearía el cambio social'' en el área.

Hasta un moderado como el presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva se sumó a los más estridentes izquierdistas manifestando su preocupación, un signo de que la controversia está socavando los esfuerzos de la administración de Barack Obama por establecer relaciones más cordiales con la región y reviviendo recuerdos de pasadas intervenciones de Estados Unidos.

El acuerdo contempla el uso de bases militares colombianas por parte de soldados y aviones de Estados Unidos que participan en programas de vigilancia antinarcóticos y contra las guerrillas. Estas bases compensarían el cierre el mes pasado de una operación similar en el puerto ecuatoriano de Manta, que aviones estadounidenses usaban como base para sobrevolar el Pacífico en busca de contrabando de cocaína hacia Centroamérica y México, y de ahí, por tierra, a la frontera de Estados Unidos.

Manta era uno de las tres puestos de operaciones avanzadas (FOL) que suministran información al Equipo Especial de Interceptación Antidrogas de Cayo Hueso. Hay otros FOL en El Salvador y Aruba-Curazao.

Las autoridades estadounidenses aseguran que los FOL en Colombia no serán "bases'' porque no tendrán bandera, soberanía ni control de Estados Unidos. Tampoco habrá ningún equipo letal ni uso de fuerza.

"No son bases estadounidenses. Se trata de que personal estadounidense tenga acceso a bases colombianas en operaciones'', dijo un funcionario del Departamento de Estado que habló a condición de no ser identificado. El acuerdo también incluiría un "modesto'' financiamiento de Estados Unidos para mejoras de infraestructura, añadió.

El general Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia, dijo a los reporteros que las negociaciones sobre el acuerdo Washington-Bogotá pudieran concluir este fin de semana. Padilla habló en la Base de la Fuerza Aérea de Palanquero, al noroeste de Bogotá, uno de los posibles FOL.

Pero el miércoles no se conocía exactamente qué tipo de instalaciones incluirían los FOL. Quizás consten de instalaciones de trabajo para los pilotos, tripulantes y mecánicos, así como para comunicaciones y unidades de bomberos (en caso de que algún avión se estrelle). También podrían incluir almacenes de piezas de repuesto o suministros humanitarios de emergencia. Generalmente, el Pentágono exige instalaciones cómodas para los efectivos destacados en el exterior, como viviendas, facilidades médicas y alimentos estadounidenses.

Funcionarios de Estados Unidos y Colombia han reconocido que manejaron mal las relaciones públicas del acuerdo, diciendo poco o nada inicialmente mientras se publicaban reportajes sobre planes para establecer siete nuevas "bases'' militares de Estados Unidos en Colombia.

"No ha habido claridad ni explicación de por qué o cómo van a operar las bases'', dijo Rafael Pardo, ex ministro de Defensa de Colombia y posible candidato a la presidencia en las elecciones del 2010.

Los funcionarios colombianos hablaron por primera vez sobre los FOL una semana después de que el semanario Cambio de Bogotá reportó las negociaciones para "operaciones militares de Estados Unidos'' en cinco bases de las Fuerzas Armadas colombianas. Posteriormente, varios reportajes mencionaron tres bases de la Fuerza Aérea colombiana, dos de la Marina y dos del Ejército.

La reacción de los vecinos de Colombia fue inmediata y ácida, en parte debido a la larga historia de intervenciones de Estados Unidos en los asuntos de América Latina.

Chávez considera que los FOL son un plan del Pentágono para invadir su país, que ahora es el principal punto de salida de la cocaína colombiana y la principal fuente de políticas izquierdistas y antiestadounidenses adoptadas en Ecuador, Bolivia, Argentina y Nicaragua.

Irónicamente, Rafael Corea, el izquierdista presidente de Ecuador también se ha quejado acremente de los FOL cerca de su país, pese a que Ecuador tuvo el FOL de Manta desde 1999. Correa ordenó el cierre de la instalación poco después de su elección en el 2006, aunque respetó el proceso de notificación por adelantado.

La semana pasada, el presidente colombiano Alvaro Uribe, un conservador con tensas relaciones con Venezuela y Ecuador, visitó Perú, Panamá, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil para explicar el acuerdo con Estados Unidos y tranquilizar las preocupaciones.

Obama intervino en la polémica la semana pasada, diciendo: "Ha habido algunos en la región que han estado tratando de hacer aparecer esto como parte de la tradicional retórica antiestadounidense. Nosotros no tenemos interés en establecer una base militar de Estados Unidos en Colombia''.

Funcionarios de Washington dicen que hubo señales de que los esfuerzos de Estados Unidos y Colombia para explicar mejor los planes de los FOL han comenzado a surtir efecto. Perú y Paraguay han declarado que "comprenden'' la posición de Bogotá. Chile moderó sus manifestaciones iniciales de preocupación y Brasil ha estado "escuchando nuestras explicaciones''.

El acuerdo a 10 años entre Estados Unidos y Ecuador sobre el FOL de Manta establecía un tope de 475 efectivos, aunque generalmente sólo alcanzaba entre 220 y 300, y ocho aviones aviones de vigilancia E-3 AWACS y P-3 Orion, que no portan armas. A las operaciones desde Manta se le acreditan dos tercios de todas las interceptaciones de narcóticos en el Pacífico oriental.

Las leyes estadounidenses restringen el número de efectivos que pueden estar presentes en Colombia en un momento a no más de 800 militares y 600 contratistas de defensa civil, en su mayoría participantes en programas antinarcóticos. Hasta el 19 de junio la cifra real era de 268 militares y 308 contratistas, según el Departamento de Estado.

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