jueves, 15 de octubre de 2009

Prensa y cocaleros: víctimas y victimarios en una estrategia represora a la coca.

La mayoría de periodistas de Tingo María, realizaron su trabajo de cobertura de la huelga cocalera con normalidad, mientras algunos denunciaron hostigamiento e insultos, mas no agresiones físicas. Foto Grupo Prensa Verde.

“Nos insultan, nos agreden, nos amenazan…somos víctimas de la intolerancia de los cocaleros” es la argumentación de los periodistas. “Nos califican de narcotraficantes, nos imputan ser terroristas, satanizan a la coca”, es la defensa del campesino cocalero. Si todos se consideran víctimas, ¿Entonces, quién o quienes son los victimarios?

En 1999, dirigía dos espacios periodísticos con alta sintonía en radio y televisión. Entonces la oficina Lima de Contradrogas me invitó a participar en un concurso para contratación de publicidad dentro de una campaña para el control del consumo de drogas con presupuesto del erario nacional. Resulté ganador y suscribí un contrato por seis meses a 550 soles el mes (el equivalente a 150 dólares por los dos espacios). Los periodistas perdedores y algunos dirigentes cocaleros dijeron entonces que me había vendido por un plato de lentejas y que había ‘traicionado’ al hermano cocalero.

Esos periodistas críticos desde hace algunos años son una especie de mercenarios del plan de lucha contra el narcotráfico que prioriza la represión al cocalero, cobran cientos o miles de dólares por enajenar conciencias o alquilar servicios. Mientras que los dirigentes calumniadores fueron encarcelados por algún delito o calificados como traidores por decisiones al margen de sus bases.

El contrato se corto luego que informara sobre la brutal agresión con heridos graves a cocaleros del caserío Las Vegas por efectivos de la policía y del CORAH que erradicaban los cultivos de coca. A la cobertura de ese hecho sangriento también acudió la periodista Mónica Vecco que entonces laboraba en el diario La República.

En los últimos 10 años se produjeron numerosas acciones de fuerza por parte de los cocaleros en defensa de sus cultivos, por que según ellos es el sustento de sus familias ante la falta de actividades agrícolas que le garanticen ingresos seguros y precios aceptables. Ante el fracaso de actividades propagandizadas como el achiote, la hierba luisa, el palmito, el frijol chaucha, la piña, los plátanos en variedades desconocidas, etc.

La relaciones entre un sector de periodistas y cocaleros se tensionaron desde la creación de la Red de Comunicadores de la Amazonía en 2002 con el auspicio de Devida, Chemonics y Usaid, esta red fue bautizada por un funcionario público como ‘red de chemonicadores’ adjetivo que persiste hasta la actualidad pese a que varios de sus integrantes renegaron de sus mentores.

Las agresiones físicas y verbales a los periodistas por los huelguistas fueron respondidas con furibundas campañas de demolición contra la dirigencia y los agricultores, que atizaron el odio y la repulsa que podría resultar peligrosa de cara al futuro.

Desde el 2006 el plan antidrogas peruano-norteamericano deja de lado a la red de comunicadores (aparentemente se acuerda de ellos en cada aniversario) y apoya a ongés creadas para servir de voceras del ministerio del interior y de la embajada USA, con el fin fundamental de atacar a la hoja de coca. Entre sus dueños e integrantes se cuentan a ex funcionarios del ministerio del interior, incluye al CORAH y Comisionados para la Paz como organismos erradicador de los cultivos de coca y de supuesta conciliación y desarrollo, respectivamente. Estas ongés conformaron sus propias redes de periodistas y medios de comunicación (radio, tv y prensa escrita), también grupos de neo estudiosos y analistas anticoca financiados con fondos de la cooperación internacional para la guerra contra las drogas.

La actitud hostil de algunos cocaleros en huelga, se habría originado luego del intento de agresión al periodista Freddy Fernández, considerado pro cocalero y a la distribución de copias de documentos que incriminaban al periodista al relacionarlo como ex trabajador del proyecto CORAH. Foto Grupo Prensa Verde.

Al cumplirse 31 años (setiembre de 1978 a setiembre 2009) de erradicación del cultivo de la coca y específicamente durante las 72 horas de huelga cocalera en la ciudad de Tingo María, la prensa dio cobertura a la medida de fuerza con algunas dificultades pero sin impedimento que originara agresiones físicas contra los comunicadores. Hubo periodistas que manifestaron haber sido calificados de ‘amarillos’ y ‘vendidos’ por estar presuntamente vinculados a los organismos represores al cultivo de la hoja de coca o al desarrollo alternativo.

El periodista Edgardo Panduro García presidente de la Asociación Nacional de Periodistas dio a conocer que en un momento se le impidió filmar, también que un reportero del diario el Comercio fue impedido de tomar fotografías. Igualmente a la periodista Olga Duran intentaron arrebatarle su cámara filmadora. El periodista Bladimir Angulo dio a conocer que intentaron pinchar la llanta del vehículo en el que viajaba al que le cayó una piedra en el parabrisa, además de ser insultado.

La noche del jueves 8 de octubre durante una reunión de coordinación de dirigentes cocaleros que viajaron a la ciudad de Lima para reunirse con el presidente de la PCM Javier Velásquez Quesquen se habría dispuesto que la prensa no ingresara, lo que molestó a los periodistas que se encontraban en el lugar, enfrentándose al personal de seguridad de la municipalidad de Tingo María y a un grupo de cocaleros que impedían su ingreso. No obstante el periodista Emer Aranguez logró traspasar la puerta pero fue retirado según dijo a la fuerza, pero la dirigente cocalera Rosa Obregón, manifestó que ella conversó con el periodista logrando que se retirara por voluntad propia.

La Asociación Nacional de Periodistas emitió un pronunciamiento que sorprendió a un sector de periodistas y la ciudadanía donde denunciaba agresiones, humillaciones y amenazas, dando a entender que durante la huelga existieron consignas para impedir el trabajo de la prensa, por lo que solicitaban disculpas públicas a los dirigentes y amenazaba con no informar sobre los cocaleros. El pronunciamiento generó controversia por que según directivos de la ANP como Wilsón Murrieta Mestanza quien en su programa informativo de radio Canal 98 dijo que la ANP solo tenía 7 miembros activos y que el pronunciamiento expresaba la posición del presidente por que no fueron consultados y menos se convocó a sesión para tomar el acuerdo. Al respecto Panduro García intentando justificar su decisión dijo que el pronunciamiento fue redactado y firmado por varios periodistas en la oficina de un abogado.

El periodista Guillermo Mariño Machado uno de los periodistas independientes de Tingo María opinó que detrás del pronunciamiento estarían los organismos gubernamentales y no gubernamentales que trabajan contra la coca, por que no expresaba lo que realmente sucedió durante la huelga en materia de cobertura periodística. “Eso no es gratis, seguro que ya estarán pasando la factura por ese servicio” dijo en su programa informativo de radio Top Music.

Consultados lo dirigentes cocaleros negaron la existencia de consignas para atacar a los periodistas y lo que sucedió con algunos huelguistas es lo que viene ocurriendo desde hace años en respuesta a las constantes agresiones de un sector de la prensa que los sataniza. Eduardo Ticeran dirigente cocalero del Monzón dijo no tener conocimiento de las agresiones a la prensa, pero en caso comprobarse la veracidad de las denuncias solicitara las disculpas públicas.

El dirigente cocalero de la base Pumahuasi, Serafín Andrés Lujan, dio a conocer que invitaron a la prensa a una conferencia donde se informaría sobre el paro, el viaje a Lima y se vería las denuncias de los periodistas, sin embargo se dieron con la sorpresa que nadie asistió.

Así las cosas, nos seguimos preguntando: ¿Si todos son víctimas, quién o quienes son los victimarios en el inacabable tema prensa y cocaleros dentro de una estrategia represora del cultivo de la coca?

1 comentario:

Claudiña dijo...

Para quienes en algún momento hemos recorrido el valle del Huallaga y el Monzón, avisoramos realidades contradictorias.
- Por un lado los ciudadanos que siempre han radicado en esas zonas-
- Los migrantes particularmente de la sierra a la selva, quienes por lo dificil del clima y la pobreza campeante se arriesgan a migrar para mejorar su calidad de vida a traves del cultivo de la hoja de coca y otros productos agrícolas como forma de supervivencia.
- Los otros fenómenos sociales visibles: El narcotrafico y el terrorismo, quienes en estos años han permanecido y para nadie es desconocido esa realidad. Pero a partir de éstos fenómenos como el Estado a realizado acciones para estar mas cerca de la gente vulnerable, lamentablemente no hemos aprendido la lección de los años duros de violencia, tanto los ciudadanos de a pie ni el mismo Estado a través de sus autoridades correspondientes. Debe existir una reflexión mas objetiva, si en los años venideros éstos fenómenos seguirán como en los 80, 90, 2000. Existe una responsabilidad social para cambiar esta realidad, si se afianza esto, los mismo ciudadanos empezarán a ver con esperanza el desarrollo de estos hermosos y majestuosos lugares y de su gente linda.

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