lunes, 28 de diciembre de 2009

Colombia sigue desangrándose: Homicidios en Medellín, la pérdida de una generación joven

AUNQUE NO SE puede comparar la Medellín actual con la de los tiempos del narcotráfico (la tasa de homicidios era de 381 por cada 100 mil habitantes, hoy es de 71), la ciudad cierra 2009 con el doble de homicidios del año pasado.

José Guarnizo Álvarez
Medellín

Henry Agudelo. El día más violento del año fue el 4 de abril, fecha en la que se presentaron 16 homicidios. Le sigue el 2 de agosto con 15 y el 20 de diciembre con el mismo número de casos.

Hernán Vanegas. Interminables han sido las jornadas de los equipos del CTI encargados de los levantamientos de cadáveres. Además, se multiplican las incapacidades.

Número de homicidios en Medellín
Fuente: Policia Nacional

Evolución de la tasa de homicidios en Medellín
Fuente: Policia Nacional


Faltando una hora para que comenzara la final de fútbol colombiano, el barrio La Sierra se vestía de tragedia. Cuando el reloj marcaba las 5:00 p.m., un compañero del patrullero Jorge Andrés Vélez, asesinado hacía pocos minutos, se secaba las lágrimas acurrucado en el andén.

Los refuerzos de agentes de la Sijín, armados hasta los dientes, se abrían paso por entre la romería. Una veintena de vehículos civiles y oficiales subía por la loma tratando de buscar a los responsables, pero ya era tarde y hacía demasiado frío.

Jorge Andrés, en compañía de nueve patrulleros más del Comando de Reacción Motorizada (Coram), había intentado llevar a cabo una captura por porte ilegal de armas, pero la comunidad, acalorada, se opuso.

La multitud era mucha y los policías, pocos. Jorge Andrés tomó de la mano al sospechoso y trató de subirlo a la moto, es lo que dicen. Lo que nadie se atreve a asegurar es de dónde salió el disparo que le quitó la vida a este patrullero de 27 años, ocho de ellos dedicados a la institución.

Lo cierto es que a partir de ese momento, y por circunstancias ajenas, en Medellín estalló una inusitada ola de asesinatos que hicieron de este domingo el segundo día más violento del año, con 15 casos registrados, según las cifras de Medicina Legal consolidadas hasta esa fecha. El día más intenso fue el 4 de abril, con 16.

Pero la racha no pararía ahí. Según las inspecciones a cadáveres que realizaron el CTI, de la Fiscalía, y la Sijín, de la Policía, desde las 00:00 horas del lunes, es decir, del día siguiente al asesinato del patrullero Vélez, hasta las 7:00 de la mañana del martes, en toda el área metropolitana se presentaron 35 homicidios, una cifra sin precedentes en el año y que reventó la capacidad del equipo de levantamientos.

"Los grupos de inspección a cadáver no dieron abasto. Experimentamos demoras de seis y siete horas para llegar al lugar de los hechos, lo que es una cosa terrible, un drama para las familias", asegura un investigador judicial.

Por turno, en el CTI trabajan 16 personas que se dividen en cuatro grupos. Ese día, a cada una de las unidades se les juntaron cuatro levantamientos en sitios de la ciudad tan disímiles como Bello y el Doce de Octubre. Fue sencillamente un caos.

El tema de fondo es que Medellín acumuló al 20 de diciembre 2.093 homicidios, es decir, el doble de los que se cometieron en el 2008 (ese año cerró con 1.044). El incremento fue tan inesperado, que desde agosto pasado se acabaron las existencias de bolsas para embalar cadáveres, según un fiscal de la URI.

A lo anterior se suma la cantidad de diligencias que se atendieron por accidentes de tránsito, muertes accidentales, naturales y suicidios. En el área metropolitana se llevaron a cabo 4.392 levantamientos, para 2.000 bolsas que llegaron este año. Eso significó que la Funeraria San Vicente tuviera que hacer una intempestiva donación.

A la falta de recursos, al mal estado de las camionetas para transportar cadáveres (una de ellas transportó el cuerpo sin vida de Pablo Escobar), se suma el cansancio de los agentes, que en ocasiones se doblan hasta 24 horas.

Pese al nivel de compromiso que les reconocen sus superiores, este año aumentaron las incapacidades por dolores musculares, gripa y estrés. De 94 funcionarios que trabajan en la URI, en promedio cuatro o cinco se incapacitan diariamente.

La carga laboral para quienes investigan los crímenes no estuvo más liviana. Pocos lo saben, pero Medellín apenas cuenta con 24 fiscales que cargan sobre sus hombros con la responsabilidad de judicializar cada asesinato que se comete en las comunas de Medellín. Cada uno tiene sobre su escritorio un promedio de 500 a 600 casos y para dar resultados, sólo cuentan con dos investigadores judiciales.

En los juzgados ocurrió algo parecido. La juez Mónica Lucía Vásquez, coordinadora del Centro de Servicios Administrativos, asegura que están desbordados. "Es verdad, el incremento delincuencial, en lo que toca con el homicidio, fue más que manifiesto. De eso dan cuenta las estadísticas", dice.

Y sí, un reducido grupo de 32 jueces de Control de Garantías tuvieron la responsabilidad de presidir 32.592 audiencias. Es que ni las salas alcanzaron. En el Palacio de Justicia José Félix de Restrepo hay 33 recintos en los que se atendieron 6.161 casos por porte de estupefacientes, 2.045 por porte ilegal de armas, 1.918 por hurto y 1.918 por homicidio.

La pregunta que se hacen muchos funcionarios es, ¿qué pasará el año entrante si la tendencia sigue aumentando? En este punto hay varias posiciones encontradas. Para el secretario de Gobierno de Medellín, Juan Diego Vélez, esa simplemente no es una posibilidad.

"Si se toman las estadísticas, que son alarmantes, porque indudablemente lo son, uno encuentra que esos homicidios se han dado por enfrentamientos entre bandas criminales que se disputan distintas rentas ilícitas, pero que son grupos que ahora se están atomizando", dice.

El personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas, es menos optimista. "Ahora tenemos un Consejo de Seguridad cada quince días y resulta que los homicidios se siguen incrementando. Entonces no sé cuál es la eficacia", dice.

Si en algo coinciden el coronel Luis Eduardo Martínez Guzmán, comandante de la Policía Metropolitana de Medellín y en general otros representantes del Estado, como la personera Delegada para los Derechos Humanos, Patricia Aristizábal, es que en la lucha contra la criminalidad se tienen que unir todos.

Mientras que para Martínez la sociedad paisa debería cuestionar su escala de valores y esa veneración hacia la cultura mafiosa, para Aristizábal la ciudad está en mora de concientizarse de que los homicidios no son un problema de las laderas. "Es algo de toda la ciudad. Los señores de algunos barrios están muy tranquilos, pero deberían pensar que los vigilantes que cuidan sus edificios y las mujeres que les sirven en el hogar, están pasando por ese drama", agrega.

Porque si bien Medellín no está pasando por los aciagos años de la violencia de Pablo Escobar (ver comparativo de homicidios desde 1991), sí es claro que el orden público de una urbe progresista que se alista para unos Juegos Suramericanos, ha sido motivo de preocupación del mismo presidente Álvaro Uribe.

Y no se trata solo de Medellín. Itagüí fue el municipio al que peor le fue en términos de muertes violentas. Si en el 2008 los asesinatos no llegaban a los 80, este año el número de casos se trepó a 314. El secretario de Gobierno de ese municipio, Gustavo Betancur, reconoce que el balance es de preocupación y califica el año como "fatal".

Del análisis estadístico, uno de los ítems menos esperanzadores es el de las edades de las víctimas. El rango que más registró casos fue el que está entre los 18 a los 25 años, seguido del de 26 a 35. Un fiscal que tuvo acceso a la mayoría de los hechos violentos ocurridos en 2009 dice que es toda una generación la que se está perdiendo.

"Es muy triste porque estamos acabando con nuestro principal productor laboral futuro. O sea, nosotros ya estamos viejitos, pero se está creando una brecha generacional con estos homicidios, que en un momento dado no tendremos gente capacitada para hacer ciertas labores en esas edades productivas".

Y agrega: "Eso es casi como que se hubiera presentado una peste que erradicara cierta parte de la población joven o, simplemente, como que no se hubieran presentado nacimientos en esos años. Ese grupo de edad, en esos estratos, está desapareciendo, está siendo sometido a la extinción".

Tomado de:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/H/homicidios_en_medellin_la_perdida_de_una_generacion_joven/homicidios_en_medellin_la_perdida_de_una_generacion_joven.asp?CodSeccion=20


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