martes, 1 de julio de 2008

Un continente rezagado

Si se consultan estándares internacionales sobre el desarrollo de la educación superior, América Latina es un continente rezagado. Con todo y los avances alcanzados en el último cuarto de siglo, la exclusión que desvirtúa las democracias, la fuga de cerebros y la baja inversión en ciencia y tecnología muestran el atraso de buena parte de las instituciones universitarias de la región.

Hay exclusión porque todavía hay sectores étnicos y culturales marginados de las oportunidades. La emigración de profesionales latinoamericanos a países industrializados retrasa el desarrollo de la región. Mientras en el llamado primer mundo se invierte un promedio del 5% en ciencia y tecnología, en América Latina apenas supera el 1%. La participación del continente en la producción mundial de conocimiento es tan baja y la dependencia es tan alta, que la región representa el 11.4% de las matrículas en educación superior en el planeta, pero sólo produce el 3.2% del material científico.

En la propia región son notorias las desigualdades. Diez países, entre ellos Colombia, concentran el 93.5% de la matrícula en educación superior, para no hablar del abismo que hay en posgrados, sobre todo en doctorados. Es obvio que tales desequilibrios muestran un panorama de democracias incompletas y una realidad inquietante de subdesarrollo cultural en relación con naciones avanzadas. En esta situación, que origina inequidad, se insistió en la reciente Conferencia Regional sobre Educación Superior reunida en Cartagena, donde se convinieron acciones gubernamentales prioritarias para corregir los graves problemas del sector.

A esos componentes negativos se suma la lentitud para la incorporación de conceptos modernos como el de flexibilización curricular. En Europa y Estados Unidos, al flexibilizar un pénsum y ofrecer dobles titulaciones se ofrecen listados temáticos amplios y variados, que les permiten a los estudiantes escoger materias y programas con liberalidad, sin perjuicio de respetar cánones mínimos de pertinencia. En América Latina y en Colombia, la flexibilidad se aplica por lo regular a la supresión de prerrequisitos y correquisitos y para la doble titulación muchos directivos universitarios se resisten a aceptar que no deban cursarse dos carreras completas.

Los indicadores cuantitativos del rezago en educación superior son demostrables al cotejarlos con normas internacionales. Pero hay otro elemento que influye en el subdesarrollo cualitativo. No hay instrumentos de medición para evaluarlo, aunque es evidente. Es la indisciplina para la asunción de responsabilidades, tanto de alumnos como de profesores. Falta rigor investigativo, compromiso con la creación y la socialización del saber, trabajo interdisciplinario y altruismo. Son fallas que están en la raíz de la formación ética y en la esencia del sistema de educación superior, con todo y los cambios y avances que se han alcanzado, en los cuales es justo reconocer que está situándose Colombia en la vanguardia.

* Imagen: El analfabetismo en la sierra rural es muy alto en los países en desarrollo. Fuente: Internet

Tomado de:
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/O/op_un_continente_rezagado_30062008/op_un_continente_rezagado_30062008.asp?CodSeccion=9

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