domingo, 29 de junio de 2008

Así viven los ‘paras’ presos en EE.UU.

Mancuso y otros trece extraditados sólo ven el sol una hora diaria.

Mientras en Colombia, los jefes paramilitares extraditados a Washington tenían las comodidades de una cárcel de ‘alta seguridad’, que manejaban casi a su antojo: recibían visitas ilimitadas, hablaban por teléfono, tenían acceso a la luz del sol, que sólo se extraña cuando no se siente, podían hablar entre ellos y comían a la carta, en DC Jail, la prisión en la que se encuentran recluidos en la capital de Estados Unidos, la están pasando bastante mal.

Esto se ha hecho evidente en cada una de sus apariciones públicas ante la corte, en donde los periodistas, abogados y todo el que quiera entrar, puede verlos.

Los otrora temidos Salvatore Mancuso, Jorge Tovar Pupo, alias Jorge 40 y Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’, sólo por citar algunos, lucen cada vez más flacos, más pálidos y más demacrados.

Los ojos de Mancuso especialmente, siguen bailando de lado a lado entre los asistentes y el juez, mostrando incertidumbre y una angustia difícil de describir.

‘Jorge 40’ ya no conserva esa aparente fortaleza con la que salió de Colombia y con la que hizo su primera aparición ante la corte dos días después de la extradición.

Ese día se despidió de la audiencia con un inesperado “gracias” dirigido a las traductoras.

El público soltó una leve sonrisa ante la ironía. Pero ya no tiene ni la cabeza tan en alto ni la mirada tan fija.

Sobretodo Juan Carlos Sierra, alias El Tuso y Mancuso parecen haber vivido diez años en tan sólo un poco más de un mes.

Hasta el traje naranja de presos peligrosos se les escurre y ya no aparentan tener secuelas del poder que alguna vez ostentaron en Colombia.

Ambos han bajado varios kilos y han perdido el color de sanidad que otorga el sol. Esto sin describir el tic tac que reproducen cuando caminan esposados en los pies.

Las pocas personas que han tenido acceso a los extraditados a Washington aseguran que sobreviven entre el desespero y la esperanza de salir de allí algún día.

La DC Jail se conoce por ser un lugar hostil que alberga por igual a presos de alta seguridad y a criminales dementes.

Por eso, los gritos desgarradores en las noches de aquellos que perdieron la cabeza, se confunden con el silencio de quienes tratan de mantenerla la calma.

La comida es escasa y de pésima calidad.

La población es en su mayoría de raza negra y los únicos que hablan español son los colombianos allí recluidos.

Todos se quejan de que su derecho a bañarse, a hacer ejercicio y a tener un poco de dignidad depende del humor de quienes los cuidan.

“Los fines de semana, por ejemplo, nunca se bañan”, afirmó una fuente a El País.

Esto porque, aseguran, los carceleros se relajan hasta el olvido y a nadie le importa lo que pasa con los demás.

Desde el 14 pasado de mayo, cuando los cabecillas de las Autodefensas fueron extraditados, sus abogados han pedido que les mejores las condiciones.

Alrededor de esta petición se han tejido diversas hipótesis, todos los días aparece un rumor diferente difícil de comprobar.

Inclusive, algunas personas aseguran que varios de los ex líderes paramilitares fueron trasladados a una prisión donde las condiciones aparentemente son mejores.

Estos recintos carcelarios se denominan CTF, pero no hay quien confirme la información.

En la cárcel no dan razón, en la Embajada de Colombia tampoco y el Departamento de Justicia que tiene el poder sobre ellos, es inaccesible.

En esa misma cárcel de Washington continúa preso Simón Trinidad, uno de los más importantes cabecillas de las Farc detenido en ese país.

Las autoridades confirmaron que su nivel de seguridad ha sido igual desde que llegó.

Fuentes consultadas por El País afirman que al guerrillero de más alto rango extraditado a Estados Unidos le suministran una medicina que le causa sueño y que la misma cárcel le proporciona. Así logra alejarse en la realidad de las noches y en el día en el que los minutos se vuelven horas.

Todos los ex comandantes ‘paras’ han recibido la visita del Cónsul de Colombia Julio César Aldana, quien se ha encargado de confirmar su bienestar mental a pesar de las duras condiciones.

Y aunque mucho se rumora de acuerdos que están buscando con la justicia de Estados Unidos, por ahora son sólo eso: rumores.

Lo único cierto en toda esta historia de poder que se les escapó como arena entre las manos, es que hoy en día no queda más que un recuerdo espeluznante y miles de víctimas que aun esperan el resarcimiento y justicia.

Le mejoraron las condiciones

El único de los jefes ‘paras’ extraditados a E.U. que le cambiaron las condiciones, es Juan Carlos Sierra.

El abogado que se ha encargado de su caso hasta el momento, Ron Earnst, así se lo afirmó a El País: “Las condiciones carcelarias ya se normalizaron. No son especiales como antes”, aseguró.

Esto significa que ya no está siendo tratado como un preso de máxima seguridad, encerrado 23 horas al día en la celda de dos por tres metros y bajo la intensidad de una luz amarilla que no se apaga y que hace confundir los días con las noches.

Ahora está en las “mismas condiciones que cualquier otro reo”, agregó Earnst, según el cual su defendido ya tiene permiso para bañarse con más calma, hacer deporte e, incluso, acudir a una biblioteca.

Según este abogado, Sierra no está recibiendo un trato privilegiado, simplemente lo clasificaron como parte de un proceso normal.

“Las autoridades no lo consideran en peligro de fuga”. Y negó que esta mejora tenga que ver con negociaciones con la justicia de EE.UU.

Los delitos

Los catorce jefes paramilitares extraditados el pasado 13 de mayo a los Estados Unidos están acusados de cargos de narcotráfico y lavado de activos.

Ocho de ellos permanecen recluidos en DC Jail, una prisión de alta seguridad de Washington.

Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, está recluido en Nueva York y se declaró culpable de los cargos que se le imputaban para poder negociar con la justicia de los EE.UU.

El Consejo Superior de la Judicatura ya autorizó la implementación de una gran plataforma tecnológica de punta para garantizar los testimonios vía teleconferencia de los 14 jefes de los grupos de autodefensas extraditados a EE.UU., quienes han declarado que seguirán colaborando con la justicia colombiana.

Aunque parece algo nuevo, quizá por la coyuntura de la extradición de los 14 jefes paramilitares, este tipo de procedimientos se están implementando desde el 2003 por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, a través del acuerdo 2189 del 2003.

Cada audiencia costará entre cuatro o cinco millones de pesos, costo que cubrirá la Judicatura.

*Imagen: Dureza. En Itagüí el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso podía usar la ropa que quería y tenía acceso a televisión, computadores y otros beneficios. En Estados Unidos no tiene ninguna ventaja y el régimen es de 23 horas encerrado. Fuente: AP / El País

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